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Cinco criminales son ejecutados de muerte en Irán, agosto de 2007. © AP/PA Photo/Halabisaz |
La pena de muerte constituye, en todas las circunstancias, la máxima violación al derecho a la vida y el castigo más extremo, más cruel, inhumano y degradante. Amnistía Internacional trabaja a favor de la abolición de la pena de muerte y la suspensión de su uso.
En el mundo
En el año 2007, el 88 por ciento de las ejecuciones conocidas fueron realizadas en cinco países: Arabia Saudí, China, Estados Unidos, Irán y Pakistán. Arabia Saudí tenía el índice más alto de ejecuciones per cápita, seguido de Irán y Libia.
La cifra total de personas condenadas a muerte y en espera de ejecución es difícil de determinar. A finales de 2007 se calculaba que oscilaba entre 18.311 y 27.562, según la información de grupos de derechos humanos y medios de comunicación, y de las limitadas cifras oficiales disponibles, pero también se sabe que muchas ejecuciones no son informadas por los estados.
Argentina:
En materia de pena de muerte, Argentina se convirtió en agosto de 2008 en un país totalmente abolicionista, al derogar el Código de Justicia Militar, que contemplaba la pena capital para delitos militares. Argentina, además, ratificó el Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte, el 2 de septiembre de 2008 y, el 5 de septiembre de ese mismo año depositó ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) su instrumento de ratificación del Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la Abolición de la Pena de Muerte, convirtiéndose así en el décimo país que lo hace. En ambos casos realizó la ratificación sin formular ninguna reserva.

