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Para Fiscal General de Egipto

La vida de un activista arbitrariamente recluido corre peligro

La vida de un activista arbitrariamente recluido corre peligro ACTÚEN: REDACTEN SU PROPIO LLAMAMIENTO O UTILICEN LA SIGUIENTE CARTA MODELO 

 

Fiscal General de Egipto
Public Prosecutor Hamada al Sawi 

Office of the Public Prosecutor 

                                                  Madinat al-Rehab Cairo, Egipto 

Fax: +202 2577 4716 

Twitter: @EgyptJustice 

 

Señor Fiscal General: 

 

Le escribo para expresar mi preocupación por que se siga privando arbitrariamente de libertad al activista Alaa Abdel Fattah y al abogado Mohamed Baker, detenidos ambos en espera de juicio desde el 29 de octubre de 2019 y acusados, sin base alguna, de terrorismo, sólo por haber ejercido pacíficamente sus derechos humanos. Se encuentran recluidos en condiciones crueles, inhumanas y degradantes que violan la prohibición absoluta de la tortura y otros malos tratos, en la prisión 2 de máxima seguridad de Tora, en la capital egipcia, El Cairo. 

 

El 13 de septiembre, la familia y el abogado de Alaa Abdel Fattah advirtieron públicamente sobre el “peligro inminente” que éste corre, y se mostraron preocupados ante la posibilidad de que albergue pensamientos suicidas. En una declaración publicada el 14 de septiembre, su familia denunció que las autoridades le habían prohibido leer libros y periódicos, y que le impedían recibir la luz del sol y acceder a agua limpia, por lo que, dadas estas espeluznantes condiciones, su salud mental se estaba deteriorando. Textualmente, el documento rezaba: “su salud mental empieza a tambalearse tras dos años de minuciosa planificación y puesta en práctica por parte del Ministerio del Interior y de la Agencia de Seguridad Nacional [fuerza policial especializada en combatir el terrorismo y las amenazas de seguridad]. Su vida corre peligro en una cárcel que opera completamente al margen de la ley, y ante la total falta de consideración de todas las autoridades y, sobre todo, del fiscal general, de los ministros del Interior y Justicia y, por supuesto, del presidente”. A pesar de que, desde el 19 de septiembre, su madre viaja casi a diario a la cárcel, a cuyas puertas soporta horas de espera, las autoridades penitenciarias tienen la crueldad de seguir negándole una carta de su hijo, agravando así la preocupación por su bienestar. Por su parte, las condiciones de reclusión de Mohamed Baker son también crueles, puesto que permanece constantemente en una pequeña y mal ventilada celda, privado de lecho, libros y prensa. 

 

Ambos se encuentran recluidos sin juicio, en espera de que se investiguen las falsas acusaciones de terrorismo que pesan en su contra, circunstancia que viola el propio Código de Procedimiento Penal de Egipto, que fija en dos años el periodo máximo de reclusión sin juicio, para los delitos punibles con pena de muerte o cadena perpetua. No se han presentado cargos contra ninguno de ellos ni se ha presentado prueba alguna que los vincule a ningún delito, y tampoco se les ha permitido impugnar la legalidad de su reclusión. 

 

Lo insto a dejar en libertad, de inmediato y sin condiciones, a Alaa Abdel Fattah y Mohamed Baker y a retirar todos los cargos en su contra, pues se hallan recluidos únicamente por el ejercicio pacífico de sus derechos humanos. En espera de su liberación, lo insto a garantizar su reclusión en condiciones acordes a las normas internacionales, lo que implica, entre otras medidas, permitir su acceso a atención médica adecuada —incluso en centros especializados fuera de la cárcel, si fuera necesario—, protegerlos frente a la tortura y otros malos tratos y permitirles comunicarse periódicamente con sus familias. 

 

Atentamente, 

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA 

 

Mohamed Baker y Alaa Abdel Fattah llevan detenidos desde el 29 de septiembre de 2019 a la espera de investigaciones por los cargos de “ingresar en un grupo terrorista”, “financiar un grupo terrorista”, “difundir noticias falsas que menoscaban la seguridad nacional” y “utilizar las redes sociales para cometer un delito de publicación”, en la causa núm. 1356/2019 de la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado, sección de la Fiscalía General especializada en la investigación de amenazas contra la seguridad nacional. El 29 de septiembre de 2019, Alaa Abdel Fattah no salió de la comisaría de policía de Dokki (área metropolitana de El Cairo), donde pasaba 12 horas todas las noches, en cumplimiento de sus condiciones de liberación, tras haber salido de la cárcel el 29 de marzo del mismo año, donde había cumplido una condena injusta de cinco años de prisión por su participación pacífica en una protesta. La policía refirió a su madre que unos agentes de la Agencia de Seguridad Nacional lo habían llevado a la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado. Ese mismo día, Mohamed Baker entró en el edificio de la Fiscalía Suprema para prestarle asistencia letrada. Según sus familiares y amigos, no se conoció el paradero de Alaa Abdel Fattah y Mohamed Baker  hasta el 1 de octubre de 2019, cuando aparecieron en la prisión 2 de máxima seguridad de Tora. 

Los dos se encuentran recluidos en condiciones inhumanas en la prisión 2 de máxima seguridad de Tora (El Cairo). Entre el 1 de octubre de 2019 y el 9 de mayo de 2021, Mohamed Baker y Alaa Abdel Fattah compartieron con otros dos presos una pequeña y mal ventilada celda de 3,5 x 5 metros. Las autoridades penitenciarias les han negado camas y colchones, y los tienen durmiendo sobre ásperas mantas, en el suelo. A diferencia de otros presos, no tienen permiso para hacer ejercicio en el patio de la prisión ni para utilizar la biblioteca o recibir libros o periódicos del exterior de la cárcel aun pagándolos de su propio bolsillo. Además, les han negado ropa adecuada, así como la posibilidad de tener radio, reloj, acceso a agua caliente y cualquier objeto personal, incluidas fotos familiares. El pasado 11 de mayo, durante una visita, Mohamed Baker informó a su esposa de que había sido trasladado a otra celda con condiciones similares. Además, se quejó de dolores en los músculos y las articulaciones, a consecuencia de la falta de movimiento y de sus deficientes condiciones de reclusión. Las familias de Mohamed Baker y Alaa Abdel Fattah han denunciado oficialmente el trato que ambos reciben en prisión, incluida su exclusión de la vacunación contra la COVID-19, lo que viene a reforzar la preocupación que suscita, de por sí, el hecho de que los presos sean trasladados a los tribunales sin equipo de protección individual (EPI) y estén recluidos en insalubres condiciones de hacinamiento. No se ha recibido ninguna información sobre el tratamiento de esas denuncias. 

 

El 30 de agosto de 2020, Mohamed Baker compareció ante la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado para ser interrogado en relación con las investigaciones de una nueva causa (núm. 855/2020). De acuerdo con la información recogida por Amnistía Internacional, la Fiscalía ha formulado las acusaciones contra ellos basándose, principalmente, en expedientes de investigación de la Agencia Nacional de Seguridad, que ni los acusados ni sus abogados han podido examinar. A lo largo de los últimos meses, la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado ha obviado cada vez más las decisiones de tribunales y fiscalías de dejar en libertad a personas sometidas a detención prolongada en espera de juicio y han dictado nuevas órdenes de detención en su contra por cargos similares, práctica comúnmente conocida como “rotación”. El pasado 14 de septiembre, Alaa Abdel Fattah fue conducido desde la cárcel hasta el tribunal, pero no compareció ante el juez, que prorrogó por 45 días más su reclusión sin juicio, sin que él estuviera presente. 

 

El 23 de noviembre de 2020, el Boletín Oficial publicó la decisión del Tribunal de lo Penal de El Cairo de incluir, durante cinco años y sin el debido proceso, a Mohamed Baker y a Alaa Abdel Fattah en la “lista de terroristas”, en el marco de la causa judicial núm. 1781/2019 de la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado. Hasta que se publicó dicha decisión, Baker y su defensa no eran conscientes de que estuviera siendo investigado también en la causa núm.1781/2019, y la Fiscalía Suprema de la Seguridad del Estado no lo ha interrogado jamás en relación con esa causa ni facilitado información sobre los cargos concretos que se le imputan. Esta decisión tiene como consecuencia la prohibición de viajar y de participar en actividades cívicas o políticas durante cinco años. El día 23 de noviembre se celebrará una vista en apelación ante el Tribunal de Casación.  

 

Alaa Abdel Fattah, conocido activista político muy crítico con el gobierno, ha sido detenido reiteradas veces en los últimos años, especialmente por su participación en el levantamiento de 2011. Mohamed Baker es abogado de derechos humanos y director del Centro Adalah de Derechos y Libertades, que fundó en 2014. Son dos de las miles de personas detenidas arbitrariamente en Egipto sólo por haber ejercido sus derechos humanos o como consecuencia de juicios manifiestamente injustos, incluidos juicios colectivos y militares. 

 

PUEDEN ESCRIBIR LLAMAMIENTOS EN: árabe, inglés 

También pueden escribir en su propio idioma. 

 

ENVÍEN LLAMAMIENTOS LO ANTES POSIBLE Y NO MÁS TARDE DEL: 24 de noviembre 2021 

Consulten con la oficina de Amnistía Internacional de su país si desean enviar llamamientos después de la fecha indicada. 

 

NOMBRE Y GÉNERO GRAMATICAL PREFERIDO: Alaa Abdel Fattah (masculino) y Mohamed Baker (masculino) 

 

ENLACE A LA AU ANTERIOR: https://www.amnesty.org/es/documents/mde12/4167/2021/es/ 


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