China es el país donde más se ejecuta la pena de muerte


→ Se realizaron 1.032 ejecuciones en el mundo en 2016: 37% menos que en 2015 (1.634).

→ Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán forman con China el grupo de los cinco países con más ejecuciones.

→ Estados Unidos no figura entre los cinco primeros por primera vez desde 2006, con el número de ejecuciones más bajo desde 1991.

→ Dos países abolieron la pena de muerte para todos los delitos (Benín y Nauru); Guinea abolió la pena de muerte únicamente para delitos comunes.

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China es el país que más hace uso de la pena de muerte y lo hace en secreto. Las autoridades ejecutan a miles de personas cada año. Así lo reveló Amnistía Internacional en su informe global “Condenas a muerte y ejecuciones”, que recorre la situación mundial durante 2016 y que realiza hace más de 20 años.

Las autoridades chinas aplican un sistema complicado y opaco para ocultar la escandalosa magnitud de las ejecuciones en el país, pese a las reiteradas afirmaciones de que “avanza hacia la transparencia judicial”.

Al margen de China, Estados de todo el mundo ejecutaron a 1.032 personas en 2016. China ejecutó a más personas que todos los demás países del mundo en conjunto, mientras que Estados Unidos registró un mínimo histórico en el uso de la pena de muerte en 2016.

“China ejerce su liderazgo de la peor manera posible: aplicando la pena de muerte más que ningún otro país del mundo. El gobierno chino dice ser transparente y, sin embargo, oculta la magnitud y las cifras de las ejecuciones”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

Excluyendo a China, el 87% de las ejecuciones tuvieron lugar en tan sólo cuatro países: Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán.
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Las afirmaciones de transparencia de China son “engañosas”

La base de datos de China no es transparente. Sólo recoge una mínima parte de las miles de condenas a muerte que Amnistía Internacional calcula que se dictan cada año en ese país. Además refleja el hecho de que el gobierno chino sigue manteniendo un hermetismo casi total respecto al número de personas condenadas a muerte y ejecutadas.

China clasifica como “secreto de Estado” la mayor parte de los datos relacionados con la pena de muerte. Amnistía Internacional halló informaciones públicas sobre la ejecución de al menos 931 personas entre 2014 y 2016 (sólo una mínima parte del total de ejecuciones), pero sólo 85 de ellas constan en la base de datos del Estado.

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Estados Unidos no figura entre los cinco primeros países por primera vez desde 2006
Por primera vez desde 2006, Estados Unidos no figura entre los cinco países con más ejecuciones del mundo. El número de ejecuciones (20) en 2016 alcanzó el nivel mínimo registrado desde 1991, la mitad que en 1996 y casi cinco veces menos que en 1999. El número de ejecuciones ha descendido cada año desde 2009, excepto en 2012, cuando la cifra no varió.

El número de condenas a muerte (32) fue el más bajo desde 1973, un signo claro de que jueces, fiscales y jurados dan la espalda a la pena de muerte como medio de administrar justicia. Sin embargo 2.832 personas continúan en espera de ejecución en Estados Unidos.

Aunque el debate está cambiando claramente, la reducción del número de ejecuciones se debió en parte a litigios relacionados con los protocolos relativos a la inyección letal y a los inconvenientes para obtener sustancias químicas en varios estados. Sin embargo, la posible resolución de algunas dificultades relacionadas con la inyección letal podría significar el inicio de un repunte del nivel de ejecuciones en 2017, comenzando con Arkansas este mes de abril.

En 2016 sólo se llevaron a cabo ejecuciones en cinco Estados de EE.UU.: Alabama (2), Florida (1), Georgia (9), Misuri (1) y Texas (7), siendo Texas y Georgia responsables del 80% de las ejecuciones del país en 2016. Mientras tanto, 12 Estados que no han abolido todavía la pena de muerte —entre ellos Arkansas— no han llevado a cabo ninguna ejecución desde hace al menos 10 años.

“El uso de la pena de muerte en Estados Unidos se sitúa en su nivel más bajo desde los primeros años de la década de 1990. Sin embargo, hay que estar alerta porque las ejecuciones podrían regresar con más fuerza en 2017. Es preocupante por ejemplo, el número de ejecuciones programadas en Arkansas”, concluyó Belski.

 



Datos y Cifras

Durante 2016 23 países —aproximadamente 1 de cada 8 de los países del mundo— habían llevado a cabo ejecuciones. Esta cifra constituye una reducción considerable respecto a hace 20 años (40 países llevaron a cabo ejecuciones en 1997). Bielorrusia, Botsuana, Nigeria y las autoridades del Estado de Palestina reanudaron las ejecuciones en 2016; Chad, India, Jordania, Omán y Emiratos Árabes Unidos —todos ellos países que ejecutaron a personas en 2015— no informaron de ninguna ejecución el año pasado.

Un total de 141 países de todo el mundo —más de dos terceras partes— son abolicionistas en la ley o en la práctica.

En 2016, dos países —Benín y Nauru— abolieron la pena de muerte en la ley para todos los delitos. En total, 104 países la han abolido, la mayoría de los del mundo. Sólo 64 países eran totalmente abolicionistas en 1997.

En 2016 se registraron indultos o conmutaciones de condenas a muerte en 28 países. Al menos 60 personas que habían sido condenadas a muerte fueron exoneradas en 9 países en 2016: Bangladesh (4), China (5), Ghana (1), Kuwait (5), Mauritania (1), Nigeria (32), Sudán (9), Taiwán (1) y Vietnam (2).

Amnistía Internacional registró 3.117 condenas a muerte en 55 países en 2016: un incremento significativo respecto al total de 2015 (1.998 condenas en 61 países).

Al final de 2016 había al menos 18.848 personas condenadas a muerte.

En el mundo se utilizaron los siguientes métodos de ejecución: decapitación, ahorcamiento, inyección letal y muerte por arma de fuego. Se llevaron a cabo ejecuciones públicas en Irán (al menos 33) y Corea del Norte.

En 2016 se había ejecutado en Irán al menos a dos personas que tenían menos de 18 años en el momento de cometerse el delito por el que habían sido condenadas a muerte.

En muchos países donde hubo condenas a muerte o ejecuciones, los procedimientos judiciales no cumplían las normas internacionales sobre juicios justos. En algunos casos, tal incumplimiento supuso la obtención de “confesiones” mediante tortura u otros malos tratos; esto sucedió, entre otros lugares, en Arabia Saudí, Bahréin, China, Corea del Norte, Irak e Irán.

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