Para Fiscal General

ESCRITOR EN LIBERTAD BAJO FIANZA, TODAVÍA EN PELIGRO DE IR A LA CÁRCEL

ESCRITOR EN LIBERTAD BAJO FIANZA, TODAVÍA EN PELIGRO DE IR A LA CÁRCEL  

Shakthika Sathkumara, galardonado escritor srilankés, fue detenido el 1 de abril de 2019 por escribir un relato breve y compartirlo en su perfil de Facebook. Aunque el 5 de agosto el Tribunal Superior ordenó que quedara en libertad, tras pasar cuatro meses encarcelado se mantienen los cargos contra él y podría ser condenado hasta a 10 años de cárcel si es declarado culpable. Detenido por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión, Shakthika Sathkumara es preso de conciencia y todos los cargos contra él deben ser retirados.

 

Shakthika Sathkumara fue detenido el 1 de abril de 2019, cuando acudió a la comisaría de policía para prestar declaración ante la denuncia presentada por unos monjes budistas relativa a un relato breve que había escrito. El escritor, galardonado con premios provinciales y nacionales, fue acusado en aplicación del artículo 3.1 de la Ley sobre el PIDCP y el artículo 292 del Código Penal de Sri Lanka. Ningún delito tipificado en ese artículo de la Ley sobre el PIDCP admite fianza ante el tribunal de primera instancia, y por este motivo Shakthika estuvo casi cuatro meses encarcelado. El Tribunal Supremo verá su caso el 30 de septiembre de 2019.

Shakthika Sathkumara es un galardonado escritor cuyas aportaciones literarias fueron reconocidas por el Departamento de Asuntos Culturales y la División de Asuntos Culturales del Ministerio Principal de la provincia Noroccidental. El artículo 3.1 de la Ley sobre el PIDCP de 2007 y el artículo 292 del Código Penal de Sri Lanka penalizan la propagación de odio racial y religioso que incite a la discriminación, la hostilidad y la violencia.

La detención de Shakthika Sathkumara se inscribe en el marco de una preocupante tendencia a utilizar indebidamente la Ley sobre el PIDCP para violar los derechos a la libertad de expresión y de pensamiento, conciencia y religión —previstos, irónicamente, en el propio PIDCP— de varios escritores y activistas pacíficos de Sri Lanka. En mayo de 2019 detuvieron, en aplicación de la Ley sobre el PIDCP, a una mujer llamada M. R. Mazahima por vestir una blusa estampada con la imagen de un timón de barco, que los denunciantes confundieron con un símbolo budista. La tuvieron más de tres semanas bajo custodia antes de concederle la libertad bajo fianza. En junio de 2019 amenazaron al columnista Kusal Perera con detenerlo en aplicación de la Ley sobre el PIDCP por escribir sobre el creciente extremismo budista cingalés de Sri Lanka.

Esta aplicación arbitraria de la Ley sobre el PIDCP — que constituye un uso indebido de una ley supuestamente concebida para proteger, no violar, los derechos humanos— tuvo un efecto inhibidor en el país, donde las autoridades, que son sumamente sensibles a todo lo que parezcan ser insultos al budismo, están influenciadas directamente por ciertos grupos de monjes budistas que exigen la detención y el procesamiento de cualquier persona que consideren que ha ofendido a su religión.

Según el PIDCP, jurídicamente vinculante para Sri Lanka, los derechos a la libertad de expresión y de pensamiento, conciencia y religión sólo pueden restringirse en determinadas circunstancias estrictamente definidas. Las restricciones sólo son admisibles si están establecidas por ley, si tienen el propósito de proteger ciertos intereses públicos (la seguridad nacional o pública, el orden público y la protección de la salud o la moral públicas) o los derechos y las libertades de otras personas, y si puede demostrarse que son necesarias para tales fines. Las simples críticas implícitas —e incluso explícitas— a una religión u otro sistema de creencias no pueden penalizarse como incitación

 


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