Para Sr. Pablo Elías González Monguí

DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS, EN PELIGRO

DEFENSORA DE LOS DERECHOS HUMANOS, EN PELIGRO  

El 2 de octubre, sus vecinos informaron a Luz Marina Arteaga, defensora de los derechos de comunidades rurales en el departamento del Meta, en el centro de Colombia, de que su casa estaba siendo sometida a vigilancia constante por parte de unos desconocidos. Luz Marina se vio obligada a abandonar su casa hace siete meses a causa de una amenaza de muerte recibida del grupo paramilitar “Los Rastrojos”. El 20 de abril de 2019, Luz Marina solicitó protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP), pero todavía no la ha recibido. Le gustaría regresar a su casa, pero teme por su vida debido a los recientes sucesos. Instamos a la UNP a proporcionar medidas de protección a Luz Marina y a garantizar su seguridad si regresa a su casa.

Luz Marina Arteaga forma parte de la Asociación de campesinos e indígenas sin tierra, víctimas del conflicto de la inspección El Porvenir y Matarratón del municipio de Puerto Gaitán (ASOCAMEI).

A finales de la década de 1980, los habitantes de estas comunidades fueron amenazados por grupos armados y tuvieron que abandonar sus tierras. A continuación, su tierra fue vendida ilegalmente y tomada por grupos armados. Luz Marina defiende el derecho de la población campesina desplazada a recuperar sus tierras, de acuerdo con la sentencia SU426-16 de la Corte Constitucional, que ordena a la Agencia Nacional de Tierras de Colombia que asigne las tierras a sus “ocupantes históricos”.

Luz Marina Arteaga es la portavoz para el proceso de restitución de tierras en “Matarratón” y “El Porvenir”. A causa de su trabajo ha recibido amenazas de grupos armados que quieren la tierra para ellos. El 16 de abril de 2019, Luz Marina recibió una llamada del presunto comandante del grupo paramilitar “Los Rastrojos”. Según contó Luz Marina a Amnistía Internacional, el mensaje fue el siguiente: “[...] tienen que irse de la vereda o si no, los matamos [...] ya le sabemos las entradas y las salidas [al pueblo]”. Los vecinos dijeron a la defensora que, el 2 de octubre, dos desconocidos vigilaron la casa de Luz Marina y, días después, tres desconocidos preguntaron en el pueblo por su paradero.


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