Estados Unidos debe dejar de separar y encarcelar familias


Las autoridades estadounidenses deben poner fin de inmediato tanto a la separación de niños y niñas de sus familias como a la detención de las familias cuando llegan a la frontera de Estados Unidos con México para solicitar asilo, y al mismo tiempo deben reunificar sin demora a las miles de familias que siguen separadas como consecuencia de las políticas ilegítimas y nocivas del gobierno de Donald Trump; así lo manifestó Amnistía Internacional con antelación al 30 de junio, día en que la organización se manifestará a nivel global en contra de estas prácticas crueles e inhumanas.

“A pesar de la orden ejecutiva firmada por el presidente Trump la semana pasada, miles de menores de edad asustados continúan separados de sus padres, que no tienen ni idea de cuándo volverán a verlos. Al poner a estos niños y niñas en jaulas o enviarlos en avión a albergues situados a miles de kilómetros, las autoridades estadounidenses les están infligiendo deliberadamente un sufrimiento mental profundo y duradero, en un intento de disuadir a familias desesperadas de solicitar asilo”,señaló Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

“Trump reemplazó un castigo por otro. Al separar a los chicos de sus familias ejercía un castigo tortuoso. Ahora pretende encarcelarlos indiscriminadamente. El gobierno de Estados Unidos debe liberar ya a las familias detenidas y dejar de someterlas a prácticas inhumanas”, indicó Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina. 




En la orden ejecutiva que firmó el 20 de junio, Trump ordena que se encarcele a los hijos con sus progenitores en centros de detención para migrantes mientras se tramitan sus solicitudes de asilo. Para poder implementar la orden -que entra en conflicto con la legislación estadounidense- el gobierno intenta obtener una exención del Acuerdo Flores. Este pacto, dictado por un tribunal, exige poner en libertad sin demora a los menores de edad detenidos en un plazo máximo de 20 días.

Desde el momento de la firma de la orden ejecutiva, el Departamento de Seguridad Nacional emitió una serie de declaraciones en las que deja claro que las separaciones familiares podrían continuar en un futuro próximo, incluso mientras las personas aguardan el resultado de sus solicitudes. Aunque las autoridades anunciaron su intención de reunir a algunas de las familias que ya están separadas, muy pocas fueron reagrupadas, y muchas continúan traumatizadas, separadas y en peligro de ser deportadas sin haber tenido acceso a un proceso justo y humano de concesión de asilo.

La orden preliminar dictada el 26 de junio por un tribunal federal estadounidense para reunificar a las miles de familias separadas a la fuerza es una noticia positiva, a pesar de que el gobierno de Trump aún esté a tiempo de impugnar esta orden. La presión pública es fundamental para conseguir que el gobierno no reagrupe a las familias sólo para detenerlas y volver a una separación forzosa mientras impugna la orden judicial en el futuro.

Aunque el gobierno de Estados Unidos sólo haya anunciado formalmente la separación de las familias como medida disuasoria en aplicación de la “política de tolerancia cero a la entrada ilegal de inmigrantes” el 6 de abril de 2018, Amnistía Internacional concluyó que esta práctica está activa desde que Trump empezó a gobernar, y que incluso se usó contra personas que habían llegado a puntos fronterizos de aduana para ejercer su derecho a solicitar asilo.

El Departamento de Seguridad Nacional dijo el 19 de junio que, del 5 de mayo al 9 de junio, 2.342 niños y niñas habían sido separados de 2.206 progenitores en la frontera de Estados Unidos con México en aplicación de “política de tolerancia cero”. Los datos estadísticos oficiales obtenidos por medios informativos apuntan a que hay varios miles más de familias separadas por el gobierno estadounidense con anterioridad a la adopción de esta política.

Amnistía Internacional pidió al Congreso de Estados Unidos que presione al Departamento de Seguridad Nacional para que éste reagrupe con la mayor rapidez posible a las familias separadas, ponga fin de inmediato a la separación forzada de las familias y garantice que esta práctica no se va a reanudar.
El Congreso debe también advertir al gobierno que termine con la práctica de detener a las familias que solicitan asilo y ponga en libertad de inmediato a los padres, madres, niños y niñas detenidos; y que rechace cualquier propuesta de incrementar los fondos destinados a centros de detención para familias y menores de edad.



Caso de separación forzada
Investigadores de Amnistía Internacional visitaron la frontera de Estados Unidos con México en abril y mayo de 2018 para documentar el trato recibido por solicitantes de asilo. En la mayoría de los casos de separación familiar observados por la organización, las familias se habían presentado legítimamente en puestos fronterizos oficiales para solicitar asilo y las autoridades estadounidenses no habían justificado en modo alguno las separaciones.

Por ejemplo, en un caso, una mujer de 63 años procedente de Honduras contó a Amnistía Internacional que los miembros de una banda habían amenazado con matarlas a ella y a su nieta de 14 años y con incendiar su casa. Automáticamente habían huido de Honduras ya que conocían casos de personas que habían sido asesinadas por bandas tras pedir ayuda a la policía o mudarse a otra parte del país.

Después de más de un año en un centro de detención de Texas, la mujer contó a Amnistía Internacional que agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza la habían separado de su nieta dos días después de solicitar asilo en un punto fronterizo de aduana de Texas:

“No me dijeron por qué se la llevaban. Sólo que iban a separarla de mí. Si me envían de vuelta a mi país, ¿qué voy a hacer? Voy a morir en Honduras”, dijo. Tengo sesenta y tres años y ya no puedo más. Hay días en que me siento muy desesperada y triste. Hace mucho tiempo que no veo a mi familia”.

Muchos padres y madres a los que habían separado a la fuerza de sus hijos mostraban extrema angustia y, a ratos, llanto incontenible al recordar sus historias para Amnistía Internacional. En los casos documentados, la organización concluye que la separación forzada de las familias con el objetivo declarado de disuadir y castigar a quienes buscan protección solicitando asilo en las fronteras de Estados Unidos es equiparable a tortura con arreglo a su definición en la legislación estadounidense e internacional.




Más información:

Una orden ejecutiva encarcela indefinidamente a familias y causa un daño adicional a niños y niñas (Noticia, 20 de junio de 2018)
https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/estados-unidos-una-orden-ejecutiva-encarcela-indefinidamente-a-familias-y-causa-un-dano-adicional/

Estados Unidos: La política de separar a niños y niñas de sus padres no es otra cosa que tortura (Noticia, 18 de junio de 2018)
https://www.amnesty.org/es/latest/news/2018/06/usa-family-separation-torture/

Estados Unidos: La separación sistemática de familias solicitantes de asilo es una violación del derecho internacional (Noticia, 7 de mayo de 2018)
https://www.amnesty.org/es/latest/news/2018/05/usa-routine-separation-of-asylum-seeking-families-violates-international-law/

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