La FIFA contrató en diciembre de 2015 a John Ruggie, catedrático de la Harvard Kennedy School, para que examinara las prácticas empresariales de la organización e informara sobre ellas. Aunque el informe expone amplias reformas organizativas en materia de derechos humanos, no aborda específicamente la crisis de derechos humanos de Qatar, donde miles de trabajadores de la Copa Mundial corren peligro de abusos.
Un conjunto claro de acciones ya señaladas a la FIFA
El 31 de marzo de 2016, Amnistía Internacional publicó un informe en el que exponía los abusos sufridos por los obreros que trabajan en la construcción del Estadio Internacional Jalifa en Doha, Qatar, que albergará una semifinal de la Copa Mundial en 2022. La respuesta de la FIFA fue escandalosamente indiferente hacia aquellos abusos, que en algunos casos constituían trabajos forzados.
El informe, titulado The ugly side of the beautiful game: Exploitation on a Qatar 2022 World Cup site, pedía a la FIFA que:
- publicara un marco de derechos humanos con medidas concretas e informes periódicos para garantizar que la Copa Mundial 2022 no se celebra a expensas de mano de obra explotada;
- realizara inspecciones periódicas independientes y propias de las condiciones laborales en Qatar, haciendo públicas las actividades de investigación, las conclusiones y las medidas correctivas;
- pidiera públicamente a las autoridades qataríes que publicaran un calendario de reformas sistemáticas antes del momento culminante previsto para la construcción de las instalaciones para la Copa Mundial —es decir, mediados de 2017—, cuando se espera que el número de trabajadores en el estadio alcance los 36.000.
La FIFA aún no actuó sobre estas recomendaciones.