Tres casos de violencia contra las mujeres en Internet


Imani Gandy:


Creo que Twitter se ha convertido en la nueva plaza pública. Me he dado cuenta de que Twitter es una plataforma estupenda para quienes normalmente no tienen mucha voz en el proceso político. Me refiero principalmente a las personas jóvenes de color, porque la comunidad “Black Twitter” existe por algún motivo. El que unas personas negras hayan sido capaces de juntarse para llegar a otras personas negras de todo el país ha sido algo muy potente. Twitter se ha convertido realmente en una poderosa herramienta de organización, tanto si se trata del último capítulo de la serie Scandal o del movimiento Black Lives Matter. Y la élite política no está acostumbrada a tener que contestar a este tipo de personas.


Me acosan [en Twitter] como mujer, y me acosan aún más por mi raza, por ser una mujer negra. A una mujer blanca la llama “zorra”; a mí, “zorra negra de mierda”. Elijan la identidad que elijan, la agarran y la utilizan contra ti. Si yo fuera una persona trans, me llamarían “zorra travesti”. Cualquier ofensa que se les ocurre contra un colectivo marginado, la usan.


La mayoría de los comportamientos abusivos [que recibo en Twitter] se eliminan con un filtro, y me he enseñado a mí misma a no hacer búsquedas de mi nombre porque luego me enfado mucho. No tiene gracia, llegas a ese punto en el que crees que todo el mundo te odia y te preguntas qué haces mal. Soy una persona con ansiedad, y está claro que esta situación la aumentó. La primera vez que alguien me llamó “negra de mierda” en Twitter, literalmente lloré..., y cinco minutos después me estaba riendo. Es simplemente una de esas cosas a las que te acostumbras y a estas alturas ya estoy básicamente acostumbrada.



Jessica Valenti:


No sé muy bien por dónde empezar, porque lleva pasando mucho tiempo. Creo que Twitter es la peor [de las plataformas de redes sociales] simplemente por el flujo acelerado y encubierto [de comportamientos abusivos] que se produce. El comportamiento abusivo en Twitter es como una corriente constante. Puede incluir mensajes agresivos en general o insultos (puta, ramera, zorra...). Puede tratarse más bien de un acoso dirigido o de amenazas directas, como las que [en el pasado] me han llegado contra mi hija. Han hecho pública mi dirección, mi información fiscal y mi número de teléfono, y he recibido llamadas telefónicas de personas que los encontraron [los datos] en Internet.


En Twitter hay una opción para desactivar las notificaciones de las personas a quienes no sigues recíprocamente, lo que es bueno y malo a la vez. Mi vida diaria mejoró inmensamente, pero es malo en el sentido de que no me entero de las opiniones de las personas que me leen. Y eso fastidia. Durante más de 10 años, gran parte de mi trabajo consistía en el contacto con mis lectores. La razón por que la que estoy en Internet es relacionarme con la gente, por lo que esta situación me supone una gran pérdida. Me preocupa que no ver las notificaciones de Twitter de las personas a las que no sigo me ponga en un mayor peligro al no ver las amenazas que me lanzan, pero tuve que sopesar eso y mi salud mental diaria y ganó la salud.


Jessica Valenti


Lo fuerte del acoso en Internet es que las respuestas que sueles recibir sean que “pues no estés en esa plataforma. No estés en Twitter, etc.”, y eso es como decirle a alguien que sencillamente no camine sola por la calle en la noche. Estas plataformas son espacios públicos, son las nuevas plazas del pueblo. Las mujeres tenemos que estar en esos espacios para participar plenamente en la vida. Muchas veces, especialmente si eres escritora, es prácticamente un requisito informal. Es absurdo decirnos a las mujeres que no estemos ahí.


Con lo que sé ahora, no sé si hubiera escogido mi nombre real para escribir. Creo que no tendría que haberlo hecho. El comportamiento abusivo no sólo me afecta a mí, afecta a mi familia. Cuando tengo un día muy malo en el que he recibido un montón de amenazas, no soy capaz de ir a la policía y denunciarlo. No puedo levantarme de la cama, me quedo destrozada y mi marido tiene que cuidarme. Los insultos tienen un efecto dominó que va más allá de la cuenta de Twitter.



Miski Noor: 


Administro la página de Black Lives Matter en Twitter. A diario recibimos en la página toneladas de violencia y de cosas simplemente terribles que la gente dice a las personas negras que organizan eventos. Hay quien tiene una especie de cuentas específicas para trolear a otras personas. A eso dedican su tiempo. Creo que por eso me parece como que [el comportamiento abusivo] está más o menos normalizado. Hay gente que dedica su existencia a enviar mensajes para fastidiarnos la salud mental, a mí y a las personas negras que organizamos eventos, y así destrozarnos.


Hay gente que siempre se centra en decirte que eres una persona inmigrante, queer, trans, musulmana o discapacitada. Saben que tenemos estas identidades y tratan activamente de destruirnos. [El comportamiento abusivo en Internet] no es simplemente “algo” que ocurre; es una táctica, es una estrategia que usan para que dejemos de empoderarnos. Es simplemente la naturaleza de Twitter, la forma en que permite que gente llena de odio se encone [en la plataforma] hasta el punto de que pensemos que “esto es lo que hay”.


Twitter tiene que poner el punto de mira en sus responsabilidades y a sus valores. Me hartan las empresas tecnológicas o las redes sociales que creen que no tienen que aplicar sus valores. Si Twitter valora a las mujeres y femmes, si valora nuestra seguridad, entonces debe elaborar e implementar efectivamente sus prácticas de modo que nos protejan de verdad.


Twitter va a tener que decir si está o no con la gente. Debe posicionarse y demostrarnos quién es. Si no se posiciona, entonces nos demostrará quién es exactamente. Twitter tiene el poder de cambiar la manera en que las mujeres y femmes experimentan el comportamiento abusivo en su plataforma, o incluso si lo experimentan. Después de todo, es quien coordina el espacio y tiene el poder de cambiar nuestras experiencias.


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