La UE debe aumentar su trabajo en defensa de activistas de derechos humanos


Presencié el apretón de manos entre la Alta Representante de la UE Federica Mogherini y la activista ucraniana de los derechos LGBTI Vitalina Koval. Dos mujeres fuertes con mucho en común; cuando menos, ambas sufrieron y se opusieron a los abusos sexistas por ser personas públicas.

Este extraordinario encuentro tuvo lugar en agosto en la reunión “Gymnich” de ministros y ministras de Asuntos Exteriores de la UE celebrada en Helsinki. Esta podría ser la primera vez que ministros y ministras de Asuntos Exteriores se sientan en la misma mesa con defensoras de los derechos humanos de todo el mundo. Mujeres que hacen frente a campañas difamatorias, amenazas y violencia pudieron decirles cara a cara a altos cargos lo que necesitan que la UE mejore para protegerlas.

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Esta visible e innovadora reunión de alto nivel representó el ideal de lo que la política de la Unión Europea relativa a defensores y defensoras de los derechos humanos podría ser, y esperamos que sea, bajo el mandato del nuevo Alto Representante. El apretón de manos fue una demostración pública del apoyo de la UE a Vitalina, y mostró a todos aquellos que la atacan en Ucrania que la UE, incluso al más alto nivel político, no dejará que estas acciones se lleven a cabo con impunidad.

Fue una reunión extraordinaria, pero, desafortunadamente, también infrecuente.

Un informe publicado hoy por Amnistía Internacional concluyó que el compromiso de la UE de brindar protección y apoyo en su política exterior a defensoras de los derechos humanos como Vitalina no se cumple de manera sistemática entre países y, ni siquiera, dentro de éstos. El informe analiza la acción de la UE en favor defensores y defensoras de los derechos humanos en Burundi, China, Honduras, Rusia y Arabia Saudí, sobre la base de conversaciones con defensores y defensoras y miembros de la diplomacia de la UE por igual.

Ello resulta especialmente problemático ahora, ya que los derechos humanos están sufriendo en la actualidad una ofensiva por parte de gobiernos en todo el mundo. Los defensores y defensoras de los derechos humanos están en primera línea ante esta ofensiva, haciendo frente a la creciente represión, que incluye ataques, leyes restrictivas, campañas difamatorias y vigilancia. La propia Vitalina Koval sufrió una agresión en una manifestación el Día Internacional de la Mujer, en marzo de 2018; la rociaron con pintura roja que le causó quemaduras químicas en los ojos. Posteriormente, los mismos agresores emplearon las redes sociales para amenazarla a ella y a otras activistas con más actos de violencia, y a dos activistas las siguieron a sus casas y las golpearon.

Activistas de todos los países examinados han atestiguado cuan decisivo puede ser el apoyo de la UE para su labor y sus vidas frente a la represión, pero sus testimonios también revelan que la ausencia de una estrategia y las evidentes incoherencias en la política de la UE en materia de derechos humanos pueden a menudo socavar las acciones de apoyo a defensores y defensoras.

Las crecientes restricciones que asfixian a la sociedad civil en Arabia Saudí no recibieron una respuesta clara de la UE, que nunca o casi nunca sale públicamente en defensa de las y los activistas de ese país. Al mismo tiempo, pese a las complejas relaciones con China, la UE recurre mucho más a la diplomacia pública para los casos de defensores y defensoras de los derechos humanos que allí sufren hostigamiento, detenciones arbitrarias y tortura.

Cuando el defensor de los derechos humanos saudí Mohammad al Otaibi fue deportado desde Qatar a pesar de haber obtenido un visado de Noruega por razones humanitarias, la UE y sus Estados miembros no alzaron la voz para defenderlo, y quedó expuesto a sufrir más injusticias.

Nuestro informe identificó muchas vías positivas, e incluso innovadoras, con las que la UE brinda apoyo a defensores y defensoras de los derechos humanos, por ejemplo, a través de la financiación colectiva (crowdfunding) para ofrecer capacitación sobre seguridad digital o emplear determinadas redes sociales para contrarrestar las campañas difamatorias.

Como ejemplo del impacto que la acción de la UE puede tener, cuando los destacados defensor y defensora de los derechos humanos rusos Oyub Titiev y Valentina Cherevatenko se enfrentaron a un procesamiento infundado, la acción constante, de alto nivel y coordinada de la UE contribuyó a que las autoridades decidieran reducir los cargos contra Titiev e incluso retiraran los que pesaban contra Cherevatenko.

Con todo, bajo el mandato del nuevo Alto Representante, estas acciones positivas deben integrarse en una estrategia y llevarse a cabo de manera constante, en vez de en casos concretos. La UE y sus Estados miembros han de establecer una visión clara de cómo defender a defensoras y defensores, cumpliendo con sus compromisos en materia de derechos humanos en todos los aspectos de la acción exterior de la UE.

Dicha visión debe estar respaldada por planes de acción orientados a la obtención de resultados a nivel nacional, estrategias globales de comunicación pública sobre cómo la UE plantea los casos de defensoras y defensores concretos, y esfuerzos para unificar las diversas políticas de derechos humanos de las mujeres, de las personas LGBTI y de los pueblos indígenas. Todas estas iniciativas deben guiarse por las personas que defienden los derechos sobre el terreno.

Esperamos ver que el nuevo Alto Representante integre las acciones en favor de defensoras y defensores en una única política exterior de la UE durante los próximos años, y que la diplomacia de la UE defienda activamente a estas personas en su labor diaria, tanto en las delegaciones de la UE como en las cumbres y en las visitas de alto nivel.

Necesitamos que los ministros y las ministras de Asuntos Exteriores de la UE reafirmen su compromiso de promover y proteger a defensores y defensoras de los derechos humanos a través de las conclusiones del Consejo de Asuntos Exteriores, brindando apoyo político vital al más alto nivel para cumplir firmemente los compromisos de la UE con defensores y defensoras.

Con gran frecuencia, hemos visto a la UE defender los derechos humanos, aunque en la actualidad lo haga por debajo de su potencial en relación con los defensores y defensoras en peligro.

No obstante, el extraordinario apretón de manos en Helsinki nos muestra que sigue siendo posible hacer mucho más cuando a los defensores y defensoras sobre el terreno los empoderan quienes están en los pasillos del poder.

 

Eve Geddie, directora de la Oficina de Amnistía Internacional ante la Unión Europea

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