Para Xu Zhanghua, Jefe de Distrito

ACTIVISTA DE BASE, RECLUIDA EN RÉGIMEN DE INCOMUNICACIÓN

ACTIVISTA DE BASE, RECLUIDA EN RÉGIMEN DE INCOMUNICACIÓN  

Chen Jianfang, comprometida defensora de los derechos humanos, lleva recluida en régimen de incomunicación desde el 20 de marzo. La conocida activista encabezó una campaña en 2013 junto con la también activista Cao Shunli, ya fallecida, para exigir que el gobierno permitiera la participación de la sociedad civil en los preparativos de China para su examen periódico universal en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Chen Jianfang, a quien se le negó el acceso a sus familiares y a asistencia letrada de su elección, corre grave peligro de sufrir tortura y otros malos tratos.

 

Chen Jianfang se dedicaba a la agricultura en el pueblo de Chenxiang, en Shangái. A principios de la década de 2000, empezó a pedir al gobierno reparaciones por la apropiación forzosa de tierras de cultivo de su comunidad para su reconversión. A lo largo de diez años de peticiones, Chen Jianfang sufrió la implacable persecución de las autoridades, y la policía y sus esbirros la han golpeado, además de ser detenida arbitrariamente y condenada a 15 meses de “reeducación por el trabajo”.

 

Desde 2008, Chen Jianfang comenzó a defender los derechos civiles y políticos de personas que presentaban peticiones y activistas de base. Trabajó con Cao Shunli, otra conocida activista china, haciendo campaña para conseguir una verdadera participación de la sociedad civil en la elaboración del informe nacional de China para su examen periódico universal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en 2013. En junio de 2013, iniciaron una sentada de dos meses, en la que también participaron otros activistas de base, ante el Ministerio de Asuntos Exteriores de Pekín. El objetivo de la sentada era presionar para que el público en general contribuyera al informe. El 14 de septiembre de 2013, las autoridades prohibieron que Chen Jianfang y Cao Shunli salieran de China para asistir a un curso de formación en derechos humanos en Ginebra (Suiza). Chen Jianfang quedó en libertad tras una breve detención, mientras que Cao murió en el hospital a consecuencia de un fallo multiorgánico el 14 de marzo, tras pasar seis meses detenida. Aunque su muerte causó una oleada de indignación internacional, hasta hoy las autoridades no abrieron ni permitido ninguna investigación independiente. Posteriormente, Chen Jianfang estuvo sometida a estrecha vigilancia y se le ha prohibido viajar al extranjero.

 

Activistas y defensores y defensoras de los derechos humanos en China siguen siendo sometidos sistemáticamente a vigilancia, hostigamiento, intimidación, arresto, detención y enjuiciamiento.

 

 


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